sábado, 2 de agosto de 2008

Historia del Kamasutra VIII: Las 64 ciencias complementarias del Kamasutra

Son las ciencias que toda mujer debía conocer, basadas en la época.

Son las siguientes: canto; música instrumental; danza; pintura; recortar distintivos (decorativos para la frente); crear varias lineas ornamentales con arroz y flores; colocar flores; colorear los dientes, la ropa y el cuerpo; incrustar gemas en el suelo; preparar la cama; hacer la música con agua; rociar con agua (juego); realizar trucos que sorprendan; trenzar collares de varias maneras; hacer diademas y coronitas; realizar el aseo personal; distintas formas de adornar las orejas; preparar los perfumes; disponer adornos; artes de magia; los remedios de Ku cumara; destrezas con las manos; cocinar distintos tipos de verduras, sopas y alimentos sólidos; preparar bebidas, zumos, condimentos y licores; los trabajos de sastrería y el tejido; el juego de hilos; tocar música con el laud y el tambor; resolver acertijos; el juego de las estrofas; pronunciar trabalenguas; recitar trozos de libros; conocer las obras teatrales y los cuentos; completar la memoria de estrofas de poesías; distintos modos de trenzar cintas y juncos; trabajos de alfarero; carpintería; arquitectura; saber distinguir la plata y las piedras preciosas; metalurgia; conocer el color y los lugares de origen de las piedras preciosas; saber aplicar las doctrinas sobre el cuidadao de los árboles; preparar peleas de carneros, gallos y perdices; enseñar a hablar a papagayos y estorninos; ser expertos en dar friegas, masajes y peinar; comunicar con el lenguaje de las manos; conocer los distintos lenguajes convencionales; hablar en dialecto; interpretación de los oráculos celestes; descifrar los presagios; el alfabeto de los diagramas místicos; la técnica de la memorización; saber recitar un texto en tertulia; componer poesías mentalmente; saber de diccionarios; conocer la métrica; tener claras las normas poéticas; conseguir fingir ser otro; disfrazarse con ropa; distintos juegos de azar; el juego de los dados; conocer los jueguetes de los niños y finalmente ser expertos en las ciencias de las buenas maneras, de la estrategia y del ejercicio físico.

No sólo se conformaban con esta barbaridad de cosas, prácticamente imposibles para cualquier persona, sino que recitan este poema explicando estas 64 supuestas ciencias:

Una prostitua, que destaque en éstas,
y tenga buen carácter, belleza y cualidades,
consigue el título de cortesana
y un puesto en la asamblea pública.

El soberano siempre la respeta,
los hombres superiores la alaban,
se le desea, es digna de recibir visitas,
y se le toma como modelo.

La princesa o hija de un alto dignatario
que conozca estas artes
somete a su esposo,
aunque en el harem haya mil mujeres.

Por este motivo, aunque el esposo esté lejos,
o haya caído en terrible desgracia,
una mujer puede vivir bien con estas ciencias
hasta en un país extranjero.

Un hombre experto en estas artes,
dicharachero y seductor,
aunque sea un desconocido, consique con facilidad
el corazón de las mujeres.

El éxito en el amor se consigue
cuando se aprenden estar artes;
pero conviene utilizarlas o no,
teniendo en cuenta el lugar y el momento.


Menudos...

Historia del Kamasutra VII: Exposición del saber

Una frase de la época y que hoy en día rompe con el avance que hay en la sociedad actual es la que se encuentra en el Kamasutra:

Un hombre debería estudiar el kamasutra y las ciencias complementarias sin robar tiempo al estudio de la Ley Sagrada y de lo Útil y de las ciencias auxiliares. Una mujer debería dedicarse a ese estudio antes de la juventud, y, una vez casada, dependiendo de la opinión del marido.

Esto está fatal pero en ese tiempo cortesanas, hijas de reyes o de altos dignatarios, han ocupado su inteligencia con este tratado (kamasutra). Por eso toda mujer tenía derecho a aprender los aspectos prácticos y teóricos del tratado.

Cuando se era doncella debían estudiar en secreto y a solas las 64 artes complementarias del kamasutra.

sábado, 7 de junio de 2008

Historia del Kamasutra VI: Consecución de los tres fines de la vida

Los humanos, que pueden alcanzar los cien años de edad, deben dedicarse a los tres fines de la vida según el Kamasutra, estos fines son: La ley sagrada, lo útil y el amor.

La ley sagrada se puede aprender en los textos de la revelación y estando en contacto con personas expertas.

Lo útil es procurarse cultura, tierras, oro, ganado, enseres, amigos y cosas parecidas, aumentando todo lo que se ha obtenido.

El amor es actuar de forma que resulte agradable al oído, tacto, vista, gusto y olfato, cada uno en su ámbito y todo controlado por la mente unida al alma. En concreto el amor es la sensaciñon adecuada de esta última, rebosante de la alegría que brota de la conciencia y rica en resultados. Todo ésto es lo que se puede aprender en el Kamasutra y frecuentando gente de mundo.

Estrofas de Vâtsyâyana respecto a los tres fines:

Un hombre que se dedique, como hemos dicho,
a lo Útil, al Amor y a la ley Sagrada
consigue la felicidad sin espinas, infinita,
tanto aquí abajo como en el otro mundo.

Los sabios se ocupan de las acciones
en las que no hay dudas sobre las consecuencias,
y en las que se encuentra una satisfacción
sin ocasionar perjuicio alguno a lo Útil.

Se tome la iniciativa que resulte
eficaz para realizar los tres fines de la vida,
o al menos dos, o incluso uno; pero no conseguir uno,
perjudicando a los dos que quedan.

sábado, 10 de mayo de 2008

Historia del Kamasutra V: La mujer

En la India, al igual que en occidente durante muchos siglos, la mujer fue considerada como un apéndice del hombre, primero del padre y después del marido, al que, en algunas ocasiones, seguirá hasta en su muerte. Él será su Dios y su misión consistirá en hacerle tocar el cielo, pero es, precisamente, en las relaciones sexuales, donde la mujer adquiere su auténtica dimensión y se situa en un plano de igualdad con el varón.

El sexo es cosa de dos, de la satisfacción de ambos dimana el éxtasis supremo.

Toda la literatura sánscrita y también Vâtsyâyana, ponen de manifiesto que, en el plano erótico, hombre y mujer son iguales. Si el sexo ocupa un lugar tan importante en la vida del hombre era porque la sexualidad formaba parte de la esencia misma de la mujer.

En muchos de los capítulos, Vâtsyâyana habla de la satisfacción que el varón debe dar a la mujer con la que comparte el lecho, como agradarla o cuáles pueden ser las respuestas femeninas si no han obtenido el placer necesario. Con ello, pone de manifiesto que la mujer no es un mero instrumento de placer para el hombre, ambos se encuentran en una situación de pariedad, en la que el placer debe ser mutuo, compartido.

Por ello el Kamasutra no solo se dirige al hombre como público sino también hacia el público femenino, sea cual sea el tipo de mujer: amante, esposa o cortesana.

Palabras de Vâtsyâyana: "Un hombre y una mujer se unen para alcanzar la misma meta, la consecución de placer, y nos equivocaríamos si pensaramos que el placer que obtienen es de naturaleza diferente. Ambos son seres humanos y por ello el placer que persiguen es el mismo".

Historia del Kamasutra IV: Valores humanos

Vâtsyâyana alude en su Kamasutra a la doctrina que rige la ética brahmánica y que son tres valores que el ser humano debe practicar durante su vida mortal: el dharma, el artha y el kama (la ley sagrada, lo útil y el amor).

Con el dharma se señala el orden cósmico y el ser humano, en relación a este orden, debe observar las normas rituales y las leyes, respetar los derechos y los deberes derivados de la clase social a la que pertenece.

El artha expresa aquello que nos interesa, lo que deseamos conseguir y a cuyo fin nos aplicamos y está directamente relacionado con lo material, los bienes y la riqueza.

Por su parte, el kama es el deseo, es todo aquello que gusta y produce satisfacción. Y no hay duda que, en este sentido, el placer erótico se encuentra en un plano de suprema satisfacción. De ahí que el kama terminara de por identificarse, casi por completo, con el goce de los sentidos, con el goce del sexo.